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dictadura en chile

En nuestros corazones jamás serán olvidados. 

En este memorial online honramos a nuestros familiares que hasta el día de hoy no hemos encontrado respuesta de su deceso ni reparación para nuestras familias.

En este emotivo audio, recordamos a los valientes compañeros caídos durante la dictadura militar en Lago Ranco. A través de sus historias, honramos su memoria y reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos. Este homenaje no solo es un acto de recuerdo, sino también un llamado a la reflexión y a la acción, para que nunca más se repitan estas vulneraciones. Escuchemos y aprendamos de nuestro pasado para construir un futuro más justo y humano.

testimonios del ranco Memoria Viva Lago Ranco
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Testimonio

por German año 1973.

Germán recorrió las calles que hace ya tantos años había caminado junto a su hermano Álvaro. Iba junto a su hija, que había nacido en el exilio, mostrándole las esquinas donde los Duque habían sido tan felices. La llevó a la primera casa de la familia y golpeó la puerta. Quien la abrió fue la misma mujer que les alquilaba ese lugar en los años 70. “Yo no sé si usted se acuerda de mí”, le dijo Germán a la anciana, “soy el hijo de Sarita Duque, usted nos alquiló esta casa hace muchos años”.

La mujer abrió los ojos, debajo de los pliegues de sus generosas arrugas, con una expresión de honda emoción. “¡Estás vivo, estás vivo!” le dijo a Germán. Él enmudeció y luego, como pudo, le contestó “No, mi hermano es el detenido desaparecido, yo soy el hijo menor”. Y entonces los dos se abrazaron y se largaron a llorar, como si algo, o alguien, les hubiese apretado el corazón al mismo tiempo.

Testimonio

por Manuel octubre 1973

Curanilahue es un pequeño pueblo al sur de Chile. Como suele pasar en los pueblos pequeños, allí todos se conocen. Por eso Manuel no entiende cómo el vecino carabinero, al que su hermana Edith le vendía frutas y verduras en la feria, fue capaz de hacer lo que hizo ese día que marcó para siempre a los padres de la joven de 23 años y a sus nueve hermanos. En octubre de 1973, a poco más de un mes después del golpe de Estado, los carabineros llegaron a la casa y, al no encontrar a Edith, se llevaron al padre y a uno de sus hermanos. Al saberlo, la muchacha fue a entregarse voluntariamente. A ellos los soltaron, de ella no se supo más.

Eso, hasta muchos años después, cuando uno de los policías, el mismo que le compraba frutas y verduras a la joven, confesó que tras varias sesiones de tortura, hundieron la cabeza de Edith en un gran barril con agua, hasta ahogarla. Su cuerpo lo enterraron cerca del río y tiempo después, los mismos efectivos, desenterraron sus restos y los lanzaron al río. Hoy Manuel tiene más de ochenta años, es albañil y dirigente comunista de Curanilahue, donde diariamente lucha para que la antigua comisaría en la que torturaron a su hermana sea convertida en un espacio de memoria y recuerdo. A veces, cuando el corazón le aguanta, se va al río y allí permanece largas horas, hablando con su hermana Edith.

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Testimonio

por Pierre 

Pierre salió a la calle, como siempre solía hacerlo cuando los carabineros entraban a ese lugar. El cura, párroco de la capilla de la aguerrida población La Victoria, en Santiago, se paraba en medio de los vecinos y las fuerzas policiales abriendo sus brazos, como un escudo humano, gritándole a los efectivos que se fueran de allí. Luego, se dirigía a los jóvenes y con su torpe español, mezclado con francés, les decía “¡Ustedes les tiran piedras a los milicos (militares) y esas piedras no les hacen nada, después ellos disparan y los matan. Yo me voy a poner al medio, para que no los maten, y si una bala de algún huevón (tonto) me mata, me matará!”.

Se enojaba el padre, pero los pobladores le tenían un profundo cariño, y le hacían caso. Pierre era así, efusivo, arrojado, temerario. Jarlán, el otro cura francés, amigo de Pierre, era más tranquilo, alegre, silencioso. Ambos habían llegado de Francia para trabajar en la población. Eran queridos, muy queridos. Esa tarde de septiembre de 1984, cuando la policía llenaba de bombas La Victoria, Pierre estuvo batallando en la calle, y André contuvo a las mujeres y niños, rezando con ellos por el cese a la violencia. Luego, André se retiró a la casa sacerdotal para seguir orando. Caída la noche, Pierre fue a buscarlo, cuando entró a la habitación que compartían, lo vio sentado en su escritorio, con su cabeza apoyada en la Biblia. “¿¡Qué te hicieron André!?” le preguntó, desesperado, pero su amigo no le respondió. Una bala disparada por Carabineros desde la calle, le había quitado la vida al padre André Jarlán. Las calles se llenaron de velas y de rabia. Pierre Dubois fue expulsado de Chile por Pinochet, regresó en 1990, cuando acabó la dictadura, y murió en 2012, como un poblador más de su amada La Victoria. Hasta el día de hoy, los muros de la población están pintados con los rostros de los curas del pueblo.

Memoria Viva Lago Ranco, Kimnie Mogen

somos una  organización de ciudadanos y ciudadanas que promueve y difunde una cultura democrática, respetuosa de Derechos humanos, de memoria a quienes han sido víctimas de violaciones a ellos

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Teléfono: +56975492499

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